15 sept. 2011

Hitler y El Vaticano. Pío XI y Pío XII. El Concordato Imperial


Hitler sale de una iglesia
                                                           
Este artículo he preferido redactarlo en términos coloquiales


                                                                   Hitler y El Vaticano
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Eugenio Pacelli y a u derecha Von  Papen firman
el Concordato Imperial.
Las primeras y aceptables relaciones del régimen de Hitler con El Vaticano o han sido olvidadas o no se las quiere otorgar la debida significación. No juzguen la historia desde las vivencias actuales o las enseñanzas interesadas que manipulan la verdad de los hechos; ello es un anacronismo perverso.
No pretendo ser abogado defensor de Adolf Hitler y de millones y millones de europeos que confiaron en un político que a la postre resultó ser un asesino en serie.
¿Creyeron aquellos alemanes, maltratados gravemente en Versalles, en un programa político, económico y social activo y esperanzador, triunfante en economía? La respuesta es que muchos sí lo creyeron, al igual que lo creyó incluso Winston Churchill, admirador del Hitler de los primeros tiempos.
Tengan siempre en cuenta que considero a la Civilización Cristiana como la mejor filosofía social que ha existido en nuestro planeta durante siglos. 
El nacionalsocialismo presentó su auténtica cara cuando a la muerte de Hindenburg tomó Hitler el poder absoluto. Antes tuvo que engañar a muchos, quizás demasiados, electores alemanes, así como equivocó a muchos europeos anticomunistas y  a El Vaticano.
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                                                            Hitler y El Vaticano
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El 1 de febrero de 1933,  Hitler a los dos días de jurar su cargo de canciller de la República de Weimar, en nombre del Gobierno en la "Llamada del Gobierno del Reich al pueblo alemán", se expresó de la siguiente forma: "El cristianismo es la base de toda nuestra moral (...) que Dios poderoso esté en favor de nuestro trabajo, forme rectamente nuestra voluntad, bendiga nuestra inteligencia y nos atraiga la confianza de nuestro pueblo".
El 16 de marzo de 1933 esas palabras fueron ratificadas en el órgano nacionalsocialista Völkischer Beobachter con esta frase: "La base del gobierno de Adolf Hitler es el cristianismo".
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Hitler y estandarte nazi
El 23 de marzo de 1933, Hitler pronunció un discurso en el Reichstag. En él figuran estos pensamientos:
"El nacionalsocialismo considera a las dos confesiones cristianas como los más positivos pilares para la conservación de las tradicionales virtudes de nuestro pueblo (...) el Gobierno mantendrá en vigor los tratados con ellos (...) El Gobierno nacional concederá y asegurará a las confesiones cristianas la intervención que les corresponde en la escuela y en la educación (...)  Jamás atentaremos contra los sagrados derechos de las venerables instituciones (...) nos enfrentaremos a todas las demás confesiones, ya que no contribuyen a la elevación moral de los ciudadanos (...) la lucha contra una ideología materialista y en favor de la creación de una auténtica comunidad del pueblo, sirve tanto a los intereses de la nación alemana como a los de nuestra fe cristiana". Este fue el primer gran aviso que desde el poder Hitler lanzó contra judíos y comunistas.
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Las correctas relaciones existentes entre El Vaticano y el nacionalsocialismo durante los tiempos de la República de Weimar bajo la presidencia de Paul von Hindenburg, cristalizaron en un Concordato. En  fotografía, observamos la firma del Concordato Imperial, Reichkonkordat, entre Franz von Papen, vicecanciller de Alemania, y el cardenal Secretario de Estado Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII; ambos en nombre de Hitler y Pío XI, el 20 de julio de 1933. Von Papen había ejercido como canciller de la República de Weimar entre los días 1 de junio y 17 de noviembre de 1932, y había pertenecido al partido Centro Católico. Tanto para los cargos de canciller y vicecanciller, Von Papen fue elegido por decisión exclusiva de  Hindenburg.
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Los aliados atraviesan la Línea Sigfrido, el final se acerca
Por las disposiciones redactadas en el Concordato, en Alemania existiría libertad religiosa. La enseñanza católica estaría reservada para profesores aprobados por las normas y la estructura de El Vaticano. Los sacerdotes no podrían pertenecer a un partido político.
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Este último punto creó cierta desconfianza en Europa de cara a las relaciones futuras existentes entre Hitler y El Vaticano, pues los sacerdotes católicos solían pertenecer al partido Centro Católico (Zentrum), que en las últimas elecciones del 6 de noviembre de 1932 había obtenido un 15% del voto electoral, mientras que el NSADP de Hitler obtuvo el 33,1%.

A resultas de las conversaciones mantenidas durante el Concordato, el Zentrum optó por disolverse, tras apoyar a Hitler en el Reichstag, el 23 de marzo de 1933, en la pretensión de suprimir los partidos políticos. Se necesitaba para ser aprobada la moción dos tercios de la Cámara, y sobre los 647 escaños votaron a favor de ella los 288 diputados del NSPAD, los 52  de la formación nacionalista de derechas, la DNVP, y los 74 de Zentrum y algunos otros diputados. En total Hitler logró 444 votos por sólo 94 en contra de diputados del SPD, que había conseguido 120 escaños. Los 81 diputados del comunista KPD no pudieron votar al haber sido disuelto previamente el partido.
En mayo de 1933 se confiscaron las propiedades del SPD y del KPD, y entre junio y julio se disolvieron el resto de los partidos, excepto el nacionalsocialista.
Europa 1930-39  ubicación de 
las dictaduras y las repúblicas
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Por su parte, Benito Mussolini por el Tratado, o Pactos, de Letrán de 1929 había devuelto al Vaticano terrenos y activos que habían sido confiscados durante la creación de Italia, creándose con ellos la Ciudad de El Vaticano. Además, restauró a El Vaticano la calificación de Estado. Hoy en día se interpreta mal, o se ignora, o se quiere olvidar, el porqué de las buenas y lógicas relaciones entre El Vaticano y los fascismos y, con una menor intensidad, con el nacionalsocialismo de Hitler. Un Vaticano que era perseguido por un comunismo que se extendía muy rápidamente por Europa.
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Sin embargo, cuando Hitler consiguió el poder absoluto, el régimen fue mutando y las buenas intenciones y los atrayentes proyectos quedaron atrás. En la encíclica "Con ardiente preocupación", del 19 de marzo de 1937, Pío XI condenó los dogmas nacionalsocialistas, que "se habían separado de lo acordado en el Concordato". Pío XI recordaba que "en estos difíciles años que han seguido al Concordato, cada una de Nuestras palabras y cada uno de Nuestros actos se han sujetado siempre con lealtad a lo pactado... vemos con sorpresa y profunda indignación, cómo la otra parte tomaba rumbos contrarios al Concordato, que han mermado su valor por ser una violación del mismo (...)".
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El cristianismo era perseguido con crueldad por el comunismo en su progreso en Europa Continental. Desde que Stalin tomó el poder absoluto hasta que trece años después, en 1940, el patriarca ortodoxo Sergio admitió, y pasó a ayudar económicamente, a Stalin, se habían cerrado más del 98% de las iglesias ortodoxas rusas y asesinado a cerca de cien mil sacerdotes. Los temores y la posición del Vaticano era lógica con Mussolini que les había devuelto la Ciudad de El Vaticano. También el papado llevaba una política coherente con la nueva Alemania, anticomunista y de inicios tolerantes e, incluso, amistosos.

El nacionalsocialismo "progresa" en su violencia
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El cardenal Pacelli, futuro Pío XII
 en Alemania
Algunos años más tarde de firmarse el Concordato, es cuando el nacionalsocialismo comenzó a presentar la faz asesina, el cardenal Pacelli intervino en la redacción de la encíclica de Pío XI "Mi brennender Sorge", dirigida a los obispos alemanes, advirtiéndoles acerca de los derroteros que estaba tomando el régimen alemán.
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En 1943, el obispo alemán, firmado D. Wurm, escribió a Hitler una larga carta abierta: "En nombre de Dios y en honor al pueblo alemán, expresamos el urgente ruego de que la dirección responsable del Reich ceda en la persecución y exterminio que sufren muchos hombres y mujeres sin juicio legal en la esfera del dominio alemán (...) los llamados no-arios privilegiados, que hasta el presente han sido respetados, estén en peligro de ser tratados del mismo modo".
Terminaba Wurm: "Por ello, exigimos con la máxima energía que el Gobierno del Reich haga caso a esta petición, recordando su alta responsabilidad para la vida y el futuro del pueblo alemán".
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Reflexiones:

¿Conocen el porqué de las muy buenas relaciones de la Santa Sede con el franquismo? 
En aquellos años de la década de 1930, en Europa estaba avanzando con fuerza el comunismo, el fascismo, el judaísmo y el nacionalsocialismo, manteniéndose el protestantismo, mientras se hundían las repúblicas y las monarquías parlamentarias. Sólo el fascismo y el nacionalsocialismo en sus primeros tiempos apoyaron a la Santa Sede o tuvieron comunicación con ella. E
Pintura de Hitler
l resto de las doctrinas  religiosas (comunismo, judaísmo y protestantismo) eran hostiles. Entonces, ¿qué salidas tenía la Iglesia para sus fieles y su culto? ¡Ay, Pablo VI y la adaptación de las instituciones a las exigencias del tiempo; pero, las del tiempo de los vencedores de la guerra!

Al igual que el socialismo de Lenin  poco tuvo que ver con el sistema político impuesto más adelante por Stalin; la filosofía reivindicativa con la que comenzó el nacionalsocialismo en los años 20 con el respaldo de la sociedad alemana, poco tuvo que ver con la criminal realidad de años más tarde, con el Holocausto.
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"Hitler orando", escultura de 
Maurizio Cattelan
Al final de los años 20, mientras crecían con fuerza los PIB de las naciones que tenían un régimen comunista o fascista (a los que en 1933 se sumó aún con más empuje la Alemania de Hitler), en las naciones regidas por la democracia capitalista se padecía la Gran Depresión, debido a un capitalismo voraz y antisocial. Esta realidad deberían considerarla todos los "pensadores" que generalizan la bondad de la democracia y la maldad del comunismo y del fascismo en todos los tiempos y en todos los lugares, sin sopesar circunstancias y necesidades de cada sociedad en un momento dado.
Para los sociedades que vivían en los comienzos de la década de 1930, el peor sistema económico y social en aquellos era la democracia capitalista, de ahí su derrumbe en toda Europa Occidental. en la Gran Depresión. Leer. "Crash del 29. La Gran Depresión. Fascismos y socialismos".
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Hitler y el nacionalsocialismo, con sus excesos dentro de una época terrible. ¡Qué triste desvío en pocos años de la filosofía política y social emanada de Gotha, Erfurt y el SPD
Lenin y su socialismo, el leninismo, con los excesos cometidos a su muerte dentro de una época terrible. ¡Qué triste desvío de la Revolución Rusa y  el necesario y oportuno leninismo hacia el estalinismo.


                 Hitler y El Vaticano. Antecedentes. La República de Weimar. El SPD


Asamblea de la Juventud Católica, agosto 1933,   Neukölln-Berlín
                                                   .
Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg

Al final de la Gran Guerra, desapareció el Segundo Reich con el káiser Guillermo II, y la democracia en forma de  república se asentó en Alemania, siendo el partido socialdemócrata SPD el que formalizó el primer gobierno. El paso del tiempo marcó a la República de Weimar como un fracasado régimen puente entre la Alemania del káiser y la Alemania de Hitler.
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El socialismo revolucionario internacionalista hizo temblar en Alemania, tanto a los pilares de la sociedad como al SPD y la propia democracia. Ocurrió en el trienio 1917-19 durante los últimos tiempos del Segundo Reich y en los primeros de la república, con los judíos comunistas Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht como protagonistas revolucionarios.
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En la foto de la izquierda pueden ver a los dos líderes del socialismo revolucionario alemán, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. Ambos originaron, como reacción a su actuación, junto al rechazo de las disposiciones del Tratado de Versalles, un clima propicio para el rápido desarrollo del nacionalsocialismo.
Concentración nacionalsocialista. Berlín 1935
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Leer "Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. Antigermanismo".  con las maniobras del comunismo para obtener el poder en Alemania y la evolución del nacionalsocialismo desde sus primeros pasos, dentro de la República de Weimar.
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Leer "La Revolución Rusa"
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En otras fotografías, contemplamos:
Concentración nacionalsocialista en Berlín, en 1935; eran los primeros tiempos de la dictadura. Hitler disfrutaba del éxito conseguido en las urnas.
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Hitler y Ludwig Müller de la Iglesia 
Evangélica Alemana, luterana.   
Müller se suicidó en julio de 1945
El partido socialdemócrata, SPD, protagonista durante la República de Weimar, había quedado relegado a un segundo término, y en esas fechas ya estaba prohibido, pues sólo pervivía en Alemania el partido nacionalsocialista.
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En otra fotografía vemos la disposición de Hitler con los representantes de El Vaticano durante un acto público celebrado antes de que comenzase la guerra y el encarcelamiento de judíos en campos de concentración, que pasado un tiempo se convirtieron en campos de exterminio.
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