27 jun. 2007

Alfonso XIII y Alcalá Zamora. Delenda est Monarchia


El 14 de abril de 1931 en la madrileña Puerta del Sol. Foto de Alfonso.
El militar que ayuda a sostener la bandera es el teniente Mohino.
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Nceto Alcalá Zamora
Una vez conseguida la dimisión de Miguel Primo de Rivera, la conspiración para implantar una república en España fue tomando cuerpo. Al llegar el mes de agosto de 1930, los confabulados republicanos se reunieron en San Sebastián, un lugar periférico y de la máxima calidad. Allí se cerró el acuerdo, conocido como Pacto de San Sebastián, para constituir un comité revolucionario que derrocara a la monarquía. Fue firmado el 17 de agosto.
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Los personajes que lideraron aquella reunión acogedora, en la práctica, de todas las fuerzas políticas antimonárquicas, fueron: Niceto Alcalá Zamora, abogado, ex ministro y rico terrateniente al que sólo le faltaba alcanzar niveles destacados en el poder; Manuel Azaña, alto funcionario e impenitente escritor que así con la fama obtenida con la política esperaba, además, ser al fin leído y Miguel Maura que había heredado réditos políticos, aunque traicioneros.
Los organizadores del Pacto fueron encarcelados. Con ello, sólo se consiguió propagar más el movimiento republicano. Un suceso precipitó la caída de la Monarquía y el advenimiento de la República: los capitanes del Ejército, Fermín Galán y Ángel García Hernández se sublevaron en diciembre de 1930 en Jaca para proclamar la república. Sofocada la rebelión, ambos fueron juzgados por un consejo de guerra y fusilados a continuación. La República ya tenía sus mártires.
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Alfonso XIII, don Juan y Juan Carlos
José Ortega y Gasset había publicado en "El Sol", el 15 de noviembre de 1930, un artículo titulado "El error Berenguer". Partiendo del pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto, que había propiciado la Restauración de la Casa Borbón, acababa comentando la actualidad de aquellos días: "Desde Sagunto, la Monarquía no ha hecho más que especular sobre los vicios españoles y su política ha consistido en aprovecharlos para su exclusiva comodidad. La frase que en los edificios del Estado español se ha repetido más veces es ésta : ¡En España no pasa de nada! (...)
Aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el Gobierno Berenguer (...) La continuidad de la historia legal se ha quebrado (...) No existe el Estado español. ¡ Españoles reconstruir vuestro Estado!
Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, queremos decir a nuestros conciudadanos. ¡Españoles, vuestro Estado no existe!  ¡Reconstruirlo! Delenda est Monarchia."
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Dámaso Berenguer, presidente del Gobierno Provisional, dimitió el 14 de febrero de 1931. Los contactos de Alfonso XIII con los políticos civiles, incluido el encarcelado Alcalá Zamora, para sustituir a Berenguer no fructificaron. El rey, el día 18, nombró presidente al almirante Juan Bautista Aznar, quien en esos momentos ejercía como Capitán General de la Armada.
Se llegó a una situación tal de desasosiego que la Administración tuvo que convocar elecciones municipales en toda la nación, para el 12 de abril. Aunque el deseo gubernamental era, como mal menor, la convocatoria a Cortes Constituyentes, los republicanos se negaron a ello, pues no disponían de tiempo ni de medios para explicar al electorado, en núcleos de población de tamaño medio o pequeño, su filosofía política y su programa de gobierno. Así lo recuerda Alcalá Zamora en sus "Memorias": "Nuestra oposición a admitir las Cortes Constituyentes anuló el decreto de convocatoria, derribó al Gobierno Berenguer y abrió un periodo constituyente, aceptado ya forzosamente por los partidos monárquicos".
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Se formalizó un acuerdo entre republicanos y socialistas para afrontar las próximas elecciones, y otro pacto, mirando más lejos, consistente en gobernar en coalición el país durante el mayor tiempo posible. Para conseguir ambos propósitos convinieron realizar asociados la campaña electoral, esforzándose en las capitales, pues no había tiempo para más. Consideraban a Madrid como el primer premio.
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Voces como la de Ramiro Maeztu clamaron por la situación existente en España. En el discurso que pronunció, el 12 de abril en San Martín de Valdeiglesias, expresó: "Nosotros nos hemos levantado ante las injurias y las calumnias que se dirigen al Jefe del Estado, contra quien se hace una campaña en tres sentidos : con el regionalismo, acentuando la discrepancia regional ; la lucha de clases y las luchas de ideas, (...) el Rey rompió el 13 de septiembre de 1923 el Pacto de la Constitución, dicen los republicanos, pero el Rey no violó nada porque con la Constitución no había contraído ningún contrato; las instituciones políticas existen por necesidad, por circunstancias y exigencias del momento. Los pueblos no se han hecho para las Constituciones, sino las Constituciones para los pueblos. Las leyes se han hecho para los hombres y no los hombres para las leyes".
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Esta forma de pensar y expresarse le costó la vida a Ramiro de Maeztu, pues milicianos socialistas le asesinaron durante los primeros días de la última guerra civil española.
Por su parte, el editorial de "La Nación" del 12 de abril denunciaba: "En la Dictadura no se derramó una sola gota de sangre. Pero decimos que esos revolucionarios tienen muy mala memoria, porque en 1917 gobernaba el Sr. Sánchez Guerra, al que ahora jalean, y cuyo apellido figura en la candidatura antimonárquica, y que tanto en 1917 como en 1921 compartieron las responsabilidades de los Gobiernos y colaboraron con ellos D. Niceto Alcalá Zamora, D. Miguel Maura y muchos de los que ahora dirigen las huestes republicanas.
Entonces, ante aquellos hechos, no se les ocurrió el gesto subversivo y gallardo de abandonar las privilegiadas posiciones.
D. Niceto y adláteres se han separado de la Monarquía cuando han creído que ésta no les podía dar nada. Y para combatirla recuerdan la propia obra que ellos realizaron ¡Bien!"
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Llegó el día de las elecciones. Miguel Maura rememora en su obra "Así cayó Alfonso XIII" de qué forma "feudos tradicionales de personajes monárquicos como Guadalajara para el conde de Romanones, y Murcia para don Juan de la Cierva, se habían volcado del lado republicano".
El caso es que la capital de España, al igual que otras cuarenta capitales de provincia, se inclinó en las urnas de manera decidida por la coalición. En el Distrito de Buenavista, donde salían elegidos los cinco candidatos más votados, Fernando de los Ríos (socialista) obtuvo 9.383 votos, Miguel Maura (republicano) 9.818, Pedro Rico (republicano ) 9.716, el conde de Vallellano 6.186 e Isidro Buceta 6.151; los dos últimos eran monárquicos.
Mendigos en Lhardy, foto de  Hermes Pato
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En Hospicio ganó el radicalsocialista Eduardo Ortega y Gasset. En Centro, el más votado fue el ahora republicano Rafael Sánchez Guerra. En Chamberí venció el republicano Niceto Alcalá Zamora. En Hospital encabezaron la votación el republicano Rafael Salazar y el socialista Andrés Saborit. En La Latina venció el socialista Julián Besteiro. En Universidad triunfaron el radicalsocialista Ángel Galarza y los socialistas Francisco Largo Caballero y Wenceslao Carrillo.
En total, los diez distritos madrileños otorgaron a la coalición 30 concejales, 19 a los monárquicos y 1 a los independientes. En votos, la coalición obtuvo 271.504 y los monárquicos 95.386.
En Barcelona, las diversas izquierdas obtuvieron 26 concejales, 13 consiguió la coalición de republicanos y socialistas y 11 la Lliga de Cambó. Los monárquicos se quedaron sin representación.
En el cómputo de la nación, los monárquicos lograron 22.150 concejales y la coalición sólo 5.875. Por su parte, los comunistas sólo obtuvieron 67 concejales en toda España.
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Romanones y Marañón. 1930
Las lecturas realizadas por los partidos de los resultados fueron distintas, como siempre ocurre. Por ellos, Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos, Casares Quiroga, Miguel Maura, Álvaro de Albornoz, Largo Caballero, Martínez Barrio y Alejandro Lerroux, exigieron el cambio político en una proclama que terminaba con estas duras palabras: "Declaramos públicamente que hemos de actuar con energía y presteza a fin de dar inmediata efectividad a sus afanes (refiriéndose a los españoles) implantando la República".
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Alvaro de Figueroa y Torres, primer conde de Romanones  (famoso por su frase: "Yo cuando digo jamás, me refiero siempre al momento presente") y el resto de ministros y asesores del rey, ya habían realizado un flojo favor a la Corona, al no defender con firmeza la tesis consistente en la convocatoria de unas próximas elecciones generales, a Cortes Constituyentes.
El conde de Romanones
De nuevo, ahora, Romanones, en nombre y en contacto con el rey, volvió a fallar con estrépito al capitular ante los deseos de Alcalá Zamora en la reunión que estos dos políticos mantuvieron en el domicilio madrileño de Gregorio Marañón, el 13 de abril. Romanones, en esta ocasión, tampoco discutió la solución más lógica: concertar, en breve, una consulta vinculante a nivel nacional para conocer si el pueblo deseaba ser gobernado por una monarquía o por una república.
Alcalá Zamora acudió a este encuentro con la esperanza de lograr una próxima convocatoria de elecciones generales al Parlamento. Su postura fue la de mostrarse inflexible, reclamando mucho más, para lograr lo que consideraba lógico, y lo que consiguió fue la dimisión y huida de Alfonso XIII. De esta forma lo contó en sus "Memorias", haciendo hincapié en que acudió a la cita con ciertos temores sobre su seguridad, él que venía de estar encarcelado. Escribió: "La capitulación de la corona en casa de Marañón fue ofrecida por aquella, sin darnos tiempo a exigirla, cual ya habíamos decidido".
Segunda República. Primer Gobierno remodelado
Lerroux, Azaña, Alcalá Zamora, Besteiro y Albornoz
De pie, Prieto, Domingo, Casares, De los Ríos, Olwer,
Largo Caballero, Giral y Martínez Barrio
Durante la reunión, se presentó una circunstancia que ayudó a definir la postura de Romanones: Alcalá Zamora citó que el general José Sanjurjo apoyaba la instauración de la República. Sanjurjo era, en esos momentos, director general de la Guardia Civil, cargo ejercido desde noviembre de 1928. Sanjurjo, el mes anterior, había recibido la Gran Cruz de Carlos III de manos de Alfonso XIII. La actitud de Alcalá Zamora, la rápida confirmación de sus palabras y el desconocimiento de la situación por parte del rey, influyó en ánimo de éste, y justifica, en parte, su precipitada decisión.
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Alfonso XIII, de inmediato y sin ser acompañado por la reina, partió hacia Cartagena camino de Marsella, primera y provisional ciudad de acogida. Sus últimas palabras oficiales fueron: "Espero que no habré de volver, pues ello significaría que el pueblo español no es próspero ni feliz".
Alcalá Zamora
Sólo conocerse la renuncia del Rey, Sanjurjo con el capitán general de la región, Federico Berenguer, y el Comité Revolucionario, germen del próximo Gobierno Provisional, se dirigieron al ministerio de la Gobernación, en la Puerta del Sol, para proclamar la Segunda República. En sus aledaños, una multitud celebró la nueva situación política.
En Barcelona, el presidente de la Generalitat, Lluis Companys i Jover, se dirigió al Ayuntamiento; allí Marcelino Domingo, alcalde accidental, Francesc Maciá tomaría el poder en Cataluña, y Maciá, de inmediato, publicó una notificación firmando como presidente de la República Catalana, confirmando su deseo de instaurar una República Federal Española. El 17 de abril, el gobierno de Madrid restauró, tras las pertinentes negociaciones, la normalidad, y Cataluña dispuso de una amplia autonomía.
puso su cargo a disposición de Companys, quien izó la bandera tricolor en el balcón. Desde ese lugar, horas después, Companys anunció que
En el resto de España, la transición política se realizó sin sobresaltos.
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Tras las celebraciones populares del 14 de abril, se configuró el siguiente Gobierno Provisional: Presidente de la República, Manuel Azaña; Presidente del Consejo de Ministros, Niceto Alcalá Zamora; Gobernación, Miguel Maura; Estado, Alejandro Lerroux; Guerra, Manuel Azaña.
Alfonso XIII en "Time"
El resto de los ministros del Gobierno fueron: Indalecio Prieto, Santiago Casares Quiroga, Francisco Largo Caballero, Álvaro de Albornoz, Nicoláu d'Olwer, Marcelino Domingo, Fernando de los Ríos y Diego Martínez Barrio.
El socialista Julián Besteiro quedó nombrado Presidente de las Cortes.
Al dimitir Miguel Maura Casares Quiroga pasó a Gobernación, ocupando José Giral la cartera de Marina.
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En el gobierno que se constituyó el 15 de diciembre, tras las primeras elecciones generales, Alcalá Zamora dejó su destino provisional y pasó a ocupar la Presidencia de la República, cargo válido durante un periodo de seis años. Este puesto lo desempeñó hasta el 7 de abril de 1936. En esa fecha, al Frente Popular sólo le faltaba poseer esa función política para monopolizar el poder. Entonces. Indalecio Prieto presentó, ese día, una moción de censura contra Alcalá Zamora. La justificación consistía que en dos ocasiones éste había disuelto las Cortes antes de tiempo. Esa excusa no tenía fundamento legal, pues esa posibilidad estaba prevista en la Constitución. Sin embargo, el Frente Popular impuso sus intereses en la votación consecuente, debido a su mayoría en la Cámara.
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Alfonso XIII y familia.   Debajo de Alfonso XIII está don Juan, padre de Juan Carlos I
en el centro, la reina María Cristina. en la derecha sentada, la infanta  Isabel la Chata
Fotografía de cabecera:
Celebración en la Puerta del Sol, Madrid, por la proclamación de la Segunda República. Fotografía realizada por Alfonso.
Fotografías en orden descendente:
-Niceto Alcalá Zamora. Observen cómo aparece en las monedas situadas en la parte superior de las columnas de la composición barroca, los nombres de Fermín Galán y García Hernández; con ellos, la República tuvo sus "mártires"
-Alfonso XIII en el exilio romano. Con él están su hijo, Juan, y el hijo de éste, el futuro rey Juan Carlos I. Conforme a un ABC de mi propiedad.
- Alfonso XIII abandona España.
28 marzo 1939. Madrid
-Portada del periódico "El Sol" con el suceso revolucionario acaecido en Jaca.
-Mendigos delante de la fachada de Lhardy, en Madrid. Foto de época de Hermes Pato.
-Romanones y Marañón ya eran amigos cuando se celebró la reunión que aquí tratamos en el domicilio del segundo. La foto está localizada en el verano de 1930.
- El conde de Romanones.
- Alfonso XIII en "Time".
-Madrid es liberado, 28 de marzo de 1939
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