24 jun. 2015

El Golpe de Casado. Manifiesto de Julián Besteiro. Huida final en el Stanbrook. Fin de la guerra

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El Stanbrook,  Desembarco de refugiados en Orán
30 de marzo de 1939, foto de Clive Kelley
El final de la Segunda República  resultó lamentable:
El 31 de marzo de 1939, la Segunda República celebró una Sesión de Cortes, en París. Motivo principal, la localización del dinero que se había extraído del Banco de España. Para dar instrucciones al respecto, el presidente del Gobierno, Juan Negrín, había volado, días antes, desde Francia al aeropuerto de Los Llanos.
Otro triste tema tratado fue el análisis de la orden de Stalin, acatada por el Gobierno y el PCE, relativa a que los milicianos y los militares de pequeña o media graduación continuasen combatiendo en Madrid defendiendo una causa perdida. Exigencia transmitida por Negrín a sus mandos militares en Los Llanos. El Golpe de Casado se realizó para rechazar semejante iniquidad e intentar finiquitar la guerra sin una rendición incondicional.
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                                              El Golpe de Casado. Luchas en Madrid
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Juan Negrín
El 16 de febrero de 1939, Juan Negrín convocó en el Aeropuerto de los Llanos, en Albacete, a la cúpula militar republicana que aún no había huido de España. Allí ordenó continuar con la guerra hasta "el último hombre". El coronel Segismundo Casado no sólo no aceptó la propuesta falaz de su ascenso a general, sino que no estuvo de acuerdo con la idea de sacrificio exigida por Negrín, quien de inmediato regresó a París, y se olvidó de España.
Durante los primeros días de la guerra, Casado había sido el jefe de la escolta del presidente de la República, Manuel Azaña. Ya entonces Casado no compartía la creencia de Azaña acerca del inminente fracaso del Alzamiento Nacional, conforme explicó en su sí cayó Madrid". Esta idea es la que creía el mando republicano, al haber ellos proyectado y provocado el Alzamiento junto a la Komintern.
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El lunes 27 de febrero de 1939, británicos y franceses reconocieron al gobierno de la España nacional, señal inequívoca del resultado de la guerra civil. Final que ya había  sido admitido por todos los dirigentes republicanos, pues se habían exiliado, en primera instancia, a París. Manuel Azaña dimitió de su cargo de Presidente de la República en esa fecha, negándose a recibir su último sueldo en billetes emitidos por la República. Desde París, Azaña se trasladó a Mountaban, donde ayudado económicamente por la embajada de México en Francia, vivió sus últimos días.
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 Casado y su alocución radiofónica
El 5 de marzo de 1939 a medianoche, Segismundo Casado, Julián Besteiro y Cipriano Mera solicitaron por radio la finalización oficial de la guerra. 
En el trascurso de ese día, habían creado el Consejo Nacional de Defensa presidido por el general José Miaja, con Casado en Defensa, Besteiro en Estado y Wenceslao Carrillo en Gobernación. El Consejo pretendía obtener una rendición con condiciones, opción que Franco no aceptó. La última intención de los firmantes era limpiar su pasado republicano, que por otra parte, no estaba manchado ni por asesinatos ni por hechos ilegales. Su acción se puede considerar como una deserción más, pero aportando una circunstancia  muy positiva para el cese de la guerra.
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La alocución de Casado por la radio esa noche del 5 de marzo, recogida en El Socialista del día 7,  fue la siguiente:
"Durante treinta y un meses estamos cubriendo de ruinas y sangre nuestro pueblo».«La verdad es que  cuando los ministros de la República se han decidido a retornar a territorio español carecen de toda base legal y de todo el prestigio moral necesario para resolver el gran problema que se presenta ante nosotros». «Soy lo que siempre fui y estoy donde siempre estuve,
Porque el Ejército no se ha separado de la población civil. Aquí, en torno mío, en en este mismo locutorio, se hallan una representación de izquierda Republicana, otra del Partido Socialista, otra de la UGT y otra del movimiento libertario.
O la paz por España o la lucha a muerte..¡Españoles! ¡Viva la República! ¡Viva España!"
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La oposición radical de Negrín y los comunistas, dirigidos por Guillermo Ascanio, a ese Consejo originó una pequeña guerra civil en Madrid, entre los días 6 y el 13 de marzo. El centro de la ciudad fue el teatro de operaciones. La llegada a Madrid de una columna de anarquistas solicitada por Mera cambió el signo de la lucha. Las deserciones entre las filas de los milicianos marcaron el punto final al baño de sangre, y a los cerca de tres años de guerra civil. Capturados, fueron juzgados y fusilados Luis Barceló Jover (coronel y miembro del PCE) y el comisario político Ángel Peinado.
"Así cayó Madrid " por
Segismundo Cadado
Como Franco no aceptó las condiciones de paz del Consejo Nacional de Defensa, todos sus miembros, excepto Besteiro, huyeron para tomar el último barco camino del exilio. 
Detenido, Besteiro fue condenado a cadena perpetua en un Consejo de Guerra que trastocó virtudes y templanzas de Besteiro en maldades y traiciones. En el Consejo, actuó de presidente el general de brigada Manuel Nieves Camacho, de juez el comandante Carlos de Sabater Gaytán y de fiscal Felipe Acedo Colunga (2). Las malas condiciones del penal de Carmona aceleraron su muerte, datada el 27 de septiembre de 1940.
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Santiago Carrillo, al igual que Negrín y su plana mayor, seguían los dictámenes del estalinismo y su particular interés; de ahí que junto a Negrín, Pasionaria, José Díaz, Enrique Líster y el resto figuras del Frente Popular se exiliaran a la Unión Soviética o a otro lugar, mientras que a través del Comité Central del PCE y la Junta de Defensa de Madrid obligaba a sus milicianos, a sus hombres, a seguir matando y muriendo y así disponer del suficiente tiempo para que pudiesen ponerse a salvo los dirigentes del Frente Popular, y ellos mismos, con sus familiares y el máximo de sus pertenencias. Además,de esta forma se obedecía la orden transmitida por Stalin,,de quien dependerían en el futuro.
A primeros de marzo de 1939, el comité directivo del PCE lo constituían: Pasionaria, José Díaz, Jesús Hernández Tomás, Pedro Fernández Checa, Luis Cabo Gloria, César Falcón Gárfias, Antonio Mije García y Manuel Delicado.
El  Comité organizó la huida de España de los responsables del Frente Popular bien vistos por Moscú; siendo el pueblo alicantino Monóvar y su aeropuerto militar el punto de encuentro entre los días 6 y 10 de marzo de 1939, Desde allí se procedería al traslado camino del embarque en Alicante,a no ser que se hubiesen trasladado directamente. Huyeron, entre otros, Juan Negrín, Palmiro Togliatti,  Pasionaria, Álvarez  del Bayo, Enrique Líster, Modesto e Hidalgo de Cisneros.
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El Stanbrook
El final de la guerra  constituye uno de los capítulos más abyectos de la historia de España, que, además, presentó otra vertiente, la de los que no acataban a rajatabla las órdenes comunistas. El máximo ejemplo lo marcó lo ocurrido con Manuel Etxea Vilar, militar que había formado parte del Estado Mayor de Miaja, sido instructor del Quinto Regimiento y jefe del XIX Cuerpo de Ejército de Levante y, además de otros cargos, el último que ejerció consistió en ser el "Presidente de la Comisión para la evacuación de cargos políticos y militares". 
Pero Manuel Etxea había expuesto su opinión acerca de la guerra, que era paralela  a la de Segismundo Casado, deseando el cese de sangre española inútil.Sin embargo, sus palabras habían sido recogidas por algún comisario político. Por eso, cuando llegó a Alicante, se le prohibió embarcar a pesar de estar en la lista de los jefes que tenían pasaporte para escapar. Fue detenido por los nacionales, juzgado y fusilado. El trágico e indebido castigo que sufrió estaba en desacuerdo con la moderación que había sostenido durante la guerra. Esa muerte hay que achacársela tanto a la República como al régimen de Franco.
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Huida final por Alicante. El Stanbrook
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Una vez que la República del Frente Popular abandonó Cataluña sin apenas combatir, los dirigentes de la República sólo se preocuparon de su porvenir fuera de España y de repartirse el dinero extraído del Banco de España, enviado a México.
El grupo de Casado se opuso a la orden de Negrín de combatir hasta la muerte. Otros militares intentaron en vano hacer razonar a los interesados y cobardes dirigentes. Otros, o ya se habían pasado al bando nacional o estaban a punto de hacerlo. Y algunos, como los marinos de Cartagena bajo el mando del almirante Miguel Buiza, se desplazaron con la flota a Bizerta, puerto bajo control francés; fue el día 6 de marzo de 1939 (1).
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Segismundo Casado
Esta retirada de barcos provocó que el 28 de marzo sólo dos buques estuviesen anclados en Alicante, último punto de salida de los que deseaban o necesitaban exiliarse.
Uno de los barcos era el "Maritime". En él embarcaron treinta y dos dirigentes de la República.
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El otro barco, el Stanbrook, debería atender a miles de personas, casi todas se quedaron en tierra, unas 15.000, pues no pudieron subir al hacinado transporte, cargado con 2.600 evacuados. 
Las personas que se quedaron en el puerto, con su pretendida huida delataron su posición en la guerra, por lo que al entrar los nacionales fueron detenidas, y luego, investigadas. Los refugiados que llegaron con el Stanbrook a Orán comenzaron otro tipo de calvario, su integracíón en la nueva sociedad resultaba muy problemática.
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El  Stanbrook era un carguero carbonero botado en 1909, propiedad de una empresa fantasma creada durante 1937 por el Gobierno del Frente Popular y el Partido Comunista Francés. De esa forma, con bandera de conveniencia, durante casi tres años había podido realizar todo tipo de contrabando. Meses después, el Stanbrook fue hundido por un submarino alemán durante los primeros tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
Pero el último acto de la República del Frente Popular se desarrolló en París durante el 31 de marzo y el 1 de abril de 1939: "Negrín. El dinero de la Segunda República". Con el protagonismo de Juan Negrín, Indalecio Prieto y Pasionaria.
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Valentín González "El Campesino"
y Cipriano Mera
(1) El almirante Miguel Buiza no regresó a España, como si hicieron la mayoría de sus subordinados. Un hecho lamentable sucedió. Franco había dado orden de que los buques nacionales no realizaran desembarcos, debido a la situación de rebelión de la base naval y por el avance de las fuerzas terrestres, pero el mercante "Castillo de Olite", con la radio estropeada, no recogió la orden y entró en el puerto de Cartagena,, donde, el 7 de marzo de 1939, fue hundido por las baterías costeras, muriendo cerca de 1.500 soldados, entre ellos su comandante, el teniente coronel José Hernández Arteaga. El día 10 de marzo cesó la resistencia en Cartagena.
La flota la constituían los siguientes buques, que navegaron a Bizerta. los cruceros Méndez Núñez, Libertad y Miguel de Cervantes, los destructores Lepanto, Almirante Valdés, Almirante Antequera, Almirante Miranda, Escaño, Gravina, Jorge Juan y Ulloa, además de los submarinos. Los destructores Alsedo, Lazaga y Sánchez Barcáztegui estaban en dique seco, mientras que el Churruca y el Alcalá Galiano no se hicieron a la mar.
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(2) Detalles de la mascarada del juicio a Besteiro los pueden leer en el artículo de Rafael Abella "Julián Besteiro o la frustración de la socialdemocracia", publicado en Historia y Vida.
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Julián Besteiro publicó un Manifiesto durante los primeros días de la existencia del Consejo Nacional de Defensa, Su texto es el siguiente:

Abrid al pueblo los ojos de la verdad, pero con precaución, no sea que le irrite demasiado la luz, después de un período tan largo de tinieblas.
Julián Besteiro
La verdad real: Estamos derrotados por nuestras culpas (claro que hacer mías estas culpas es pura retórica). Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido, quizá, los siglos. 
La política internacional rusa, en manos de Stalin, y tal vez como reacción contra su estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho a las macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi (Los hermanos Karamazov y El poder de las tinieblas). La reacción a este error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representaban genuinamente, sean cuales sean sus defectos, los nacionalistas, que se han batido en la gran cruzada anti-Komintern.
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Pero la grande o pequeña cantidad de personas qué hemos sufrido las consecuencias del contagio bolchevique de la República, no solamente tenemos un derecho, que no es cosa de reclamar, sino que poseemos un caudal de experiencia triste y trágica, si se quiere, pero que por eso es muy valiosa. Y esta experiencia no se puede desperdiciar, sin grave daño para la construcción de la España del porvenir. Esta experiencia, la reacción de liberación, es lo que representa el 5 de marzo de 1939. 
Madrid, entrada de nacionales
El drama del ciudadano de la República es éste: no quiere el fascismo y no lo quiere no por lo que tiene de reacción contra el bolchevismo, sino por el ambiente pasional y sectario que acompaña a esa justificada reacción (teorías raciales, mito del héroe, exaltación de un patriotismo morboso y de un espíritu de conquista, resurrección de las formas históricas, que carecen de sentido en el orden social, antiliberalismo y antiintelectualismo, etc.). No es, pues, fascista el ciudadano de la República con su rica experiencia trágica. Pero tampoco es en modo alguno bolchevique. Quizás es más antibolchevique que antifascista, porque el bolchevismo lo ha sufrido en sus entrañas y el fascismo no.
¿Con este interesante estado de ánimo y esta rica experiencia, puede contribuir a la edificación de la España de mañana?
He aquí el gran problema. Porque pensar que media España pueda destruir a otra media sería una nueva locura, ya que acabaría con toda probabilidad de afirmación de nuestra personalidad nacional, peligro que hemos corrido y del cual hemos escapado.
Para construir la personalidad española de mañana, la España nacional vencedora habrá de contar con la experiencia de los que han sufrido los errores de la República bolchevique o se expone a perderse por caminos extraviados que no conducen más que al fracaso. La masa republicana útil no puede pedir sin perder la dignidad una participación en el botín. Pero sí puede y debe pedir un puesto en el frente de trabajo constructivo.